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Para sembrar esperanza durante el Adviento

1 de Diciembre de 2023

«¡Ojalá rasgases el cielo y bajases! ¡Ven a visitarnos!».

1er. Domingo
 
El camino

 
En muchas ocasiones la Biblia acude a la metáfora del camino para expresar la experiencia de fe. En este primer domingo del Adviento la Iglesia nos propone la vida cristiana como un camino por el que salimos al encuentro del Señor. La imagen del camino nos sugiere distancia, separación, avanzar, y del mismo modo la necesidad de distinguir una ruta y una meta. En la experiencia de la fe la situación de distancia o separación se la puede comprender como el silencio de Dios y de ahí la súplica: «¡Ojalá rasgases el cielo y bajases! ¡Ven a visitarnos!».
 
En el evangelio de la misa de este domingo Jesús acude a la imagen del portero para presentar la actitud del cristiano que espera la llegada del Señor; la labor de un portero nos hace pensar en alguien que deja ingresar o que impide el paso, para ello un portero responsable debe discernir.
Para crecer en la vida cristiana es importante el discernimiento a fin de caminar por donde queremos sin ser llevados por nadie, es decir, para vivir con coherencia. El ejercicio del discernimiento cristiano nos lleva a preguntarnos por tres llamadas: al amor, a la atención de la presencia de Dios y a la vigilancia de las ‘interferencias’.
 
Como trabajo para esta primera semana te sugerimos discernir en la presencia del Señor ¿cómo amar más? Para ello:
1. Es útil comenzar viendo tu historia personal como el ‘lugar’ donde Dios se te está manifestando y viene realizando la salvación en medio de momentos de alegría, de aceptación, de dolor o de tiempos de ausencia.
2. Busca ser consciente de la presencia permanente de Dios ya que por el bautismo él ha hecho de ti un templo o lugar done él habita.
3. Presta atención a las ‘interferencias’ que pueden distorsionar el diálogo con Él; estas interferencias pueden venir de fuera (ambiente de indiferencia religiosa, escándalos en la Iglesia…) o surgir desde dentro (vacilaciones, miedo…).

Padre Tadeo Albarracín